Salmo Herético


Salmo Herético

Se hizo la luz:
Quema el sol en silencio
al cielo destejado
quien descuida en usufructo
a los estés marginados.

Y oh sagrada estrella
detentada de lo bajo
que por tu fuerza madre
acicalaste al llamado.

elocuente es el tridente
que cuelga en tu pasado
y marca a hierro vivo
y atañe sin remanso.

Oh, Hades señor del castillo.
Oh, Gaia soy de tus entrañas.
Oh, Osiris que calienta la viña
cuando Buda roba las castañas.

Ginebra en vasos desechables
que embriagan las libranzas
de hombres desdeñosos,
indecentes de una misérrima mirada.

Llego la noche:
Cielo y misterio se funden
en arcadas que bajo la luna nueva fluyen
mientras la concha del mango se pudre,
y fermenta el barro que al tronco nutre.

Mirad mi castidad,
miradla pequeña y lúgubre
que esta noche en agonía péndula
sobre tentaciones de la vulva.

Al capitán condecorado
en el púlpito secular
le sobran banderillas
le sobra mirra, le sobra el pan.

Nos quedamos sordos de oír cantar a las sirenas del mundo
quedamos ciegos de admirar su belleza
se nos cayeron las manos de palpar sus senos
nos ahogamos en el mar, del haber sido tan felices.

Diego A. Sánchez. (2015)

Salmo Herético 2

No me imagino a los dioses seduciéndose,
buscando dar con un muérdago
para excusar sus pasiones
y no tener que corregir sus deseos.
los deseos son la
maldición dada a los hombres.

Afrodita va a la panadería
a traer biscochos para los doce.
No me imagino dioses tan terrestres
redactando nuestras normas
y castigando nuestros desaciertos.

Mientras ellos cuidan sus jardines
componen piezas musicales
y le quitan las telarañas al olimpo,
el único que permanece con nosotros es Dionisio.
Hace rato estoy marcándole a Hefesto
Para que me enseñe a seducir una sirena.
.
La vigilia corre los 400 metros planos
a paso de tortuga e ideas de liebre,
a lado y lado de la fogata
son dos jerarquías
las que disciernen
sobre la humanidad:

Qué bello es ver arder tus ojos Atenas
a la luz de la hoguera que es la vida en la tierra,
que brumoso es tu reflejo
en la sopa de estrellas que son los cielos,
que macabro mira tu espíritu
un álbum de esqueletos de mariposas,
mientras todos embutimos un pedazo
de testimonio y Ambrosía 
en el recipiente de la concordia.


Diego A. Sánchez. (2016)

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