En pinceladas de
acuarelas
los pintores rasgaron
tu silueta.
Los escultores, en
arcilla y como Dios,
modelaron tu cintura
y tus costillas.
Los herreros, en
aleaciones únicas
diseñaron tus
plegados brazos,
Los mercaderes
guardan la báscula
donde pesaron tus
ojos, para estimar el peso
de los sueños que
soportarías en ellos.
Los campesinos,
trituraron la caña
hasta obtener le
extensión de tu cabello.
Tu sonrisa la hice yo
con un beso.
Diego A. Sánchez. (2016)
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