Oh, culpa clavada a tu fase imperfecta,
inexacta y análoga a mi desencaje de siempre,
en mis exhalaciones sucumbe tu luz
y en mis sueños rotos se acumula la noche.
Me voy temprano habitualmente
y nunca entrego mis palabras de cartón,
llenas de cartas mojadas, amarrillas hasta el hastío,
y rojas de la sangre que me controla.
Yo me encuentro contigo a leer
los textos que nadie le presta verdadera atención,
parezco el terapeuta de la noche
pero la luna sabe que no lo soy y me besa.
Me siento grande y frágil a la vez,
soy una pieza cómica y soy un auto de fe
que se dirige a sí mismo, mientras
pierdo el control y me convierto en espectador.
Odio lo esporádico y lo digo boca arriba
mirándola a más cerca no ser posible,
y las estrellas ejecutan la historia,
yo ejecuto mi vida en disparos invisibles.
Fluye entonces fluorescente sobre mi cuerpo
un camino de runas parlantes pintadas por tú sereno
que guardan No-relatos austeros y simples
y allí me quedo, hoy sí, a esporádica verte marchar.
Diego A. Sánchez (2016)
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